Por Matías David abogado, referente libertario y Secretario General de la «Agrupación Nueva Generación Libertaria»
En apenas dos años de gestión, Javier Milei ha dejado de ser un simple «fenómeno barrial» de los barrios más densos y vibrantes de Buenos Aires para transformarse paulatinamente pero de manera contundente en un auténtico ícono de la derecha mundial un referente que cada vez más personas en todos los continentes mencionan con admiración o con curiosidad intensa porque su discurso disruptivo centrado en las «ideas de la libertad» y en la necesidad de romper con los modelos económicos y políticos tradicionales ha logrado lo que pocos líderes logran en la historia contemporánea: mantener altos índices de aprobación interna entre la población argentina que ha sufrido décadas de inflación galopante y crisis económicas consecutivas mientras proyecta una influencia internacional sin precedentes que se hace sentir en foros económicos, en debates políticos y en las conversaciones cotidianas de miles de personas que buscan alternativas a los sistemas que han gobernado el mundo durante gran parte del siglo pasado.
Un líder que rompe moldes y conquista encuestas con resultados que muchos analistas políticos consideraban imposibles de alcanzar en un país tan dividido como Argentina, un territorio donde la polarización ha marcado la vida pública durante generaciones y donde los ajustes fiscales siempre han generado rechazo masivo entre amplios sectores de la sociedad pero en este caso es diferente porque a pesar de implementar un ajuste fiscal histórico que ha implicado recortes en gastos públicos, cambios en programas sociales y una reestructuración profunda de la administración estatal Milei mantiene una aprobación que ronda el 51% al 56% en mediciones realizadas por las principales empresas de sondeo del país y esta cifra es aún más significativa si se tiene en cuenta que incluye a personas que no votaron por él en las elecciones pero que reconocen los cambios que se están produciendo en la economía nacional además su popularidad no se limita en absoluto a las fronteras locales ya que encuestas internacionales de renombre como las que realiza Morning Consult lo sitúan consistentemente entre los mandatarios con mayor apoyo del planeta llegando a ocupar el segundo o tercer lugar en diversos rankings de influencia para los años 2025 y 2026 posicionándose junto a líderes con larga trayectoria y con países de mayor poder económico pero él logra destacarse por su forma de comunicarse y por la claridad de sus propuestas que resonan con muchos ciudadanos de otras naciones que también enfrentan desafíos económicos y políticos similares a los que Argentina ha vivido.
Esta «idolatría» como algunos críticos la llaman o este profundo respeto como la denominan sus seguidores se sustenta en una serie de hitos concretos que son percibidos por quienes apoyan su gestión como pasos fundamentales hacia el cambio que el país necesitaba: el saneamiento económico que ha implicado la drástica reducción de la inflación que había alcanzado cifras astronómicas superando el 200% anual en el momento de su asunción y además la eliminación o reducción de más de 19 impuestos que frenaban la actividad empresarial y que generaban una carga excesiva para los ciudadanos comunes quienes ahora pueden destinar más recursos a sus necesidades básicas y a invertir en sus proyectos personales y profesionales; por otro lado está la inserción global que ha sido una prioridad desde el primer día de su gobierno con el impulso decidido de acuerdos estratégicos como el de Mercosur-Unión Europea que había estado estancado durante años y que ahora parece estar cerca de concretarse además de la organización de eventos de gran envergadura para atraer inversiones extranjeras como la «Argentina Week» en Nueva York donde empresarios de todo el mundo tuvieron la oportunidad de conocer las nuevas políticas económicas del país y de explorar posibilidades de negocio en sectores como la energía, la minería, la tecnología y la agricultura que tienen un potencial enorme pero que habían estado limitados por regulaciones y por la incertidumbre económica que reinaba en el país durante mucho tiempo.
El eje de la «Internacional Derechista» que Milei ha venido construyendo con esmero y con una visión a largo plazo ha transformado a Argentina en un punto de encuentro para líderes de ideas conservadoras y liberales económicas de todo el mundo posicionando al país como el epicentro de un nuevo bloque ideológico que busca proponer alternativas a los modelos intervencionistas y colectivistas que han dominado gran parte del discurso político global en los últimos años; esta red de alianzas se ha ido fortaleciendo poco a poco con visitas oficiales, conversaciones telefónicas y participaciones conjuntas en eventos internacionales donde los líderes comparten sus visiones y sus estrategias para enfrentar los desafíos del siglo XXI.
En Estados Unidos la relación con Donald Trump es la piedra angular de esta estrategia internacional porque ambos líderes comparten una visión crítica del establishment político y económico global además Milei ha elogiado abiertamente la gestión de Trump durante su mandato en la Casa Blanca calificándolo como un salvador frente a la «catástrofe» colectivista que según él estaba amenazando con llevar a los países occidentales a una crisis aún mayor y Trump a su vez ha expresado en múltiples ocasiones su orgullo por el camino tomado por Argentina destacando los avances en la reducción de la inflación y en la apertura económica del país invitando a empresarios estadounidenses a invertir en territorio argentino y a considerar a la nación sudamericana como un aliado estratégico en la región.
En Europa y en El Salvador Milei mantiene vínculos estrechos y fluidos con figuras como Giorgia Meloni la primera ministra de Italia quien ha encontrado en él un aliado firme en la defensa de los valores conservadores y en la lucha contra el iliberalismo que según ella está extendiéndose por el continente europeo y Nayib Bukele el presidente de El Salvador quien ha implementado políticas similares en materia de seguridad y economía y con quienes comparte una visión crítica del socialismo como sistema económico y político además de una postura escéptica frente a los organismos internacionales tradicionales que según ellos han fallado en su objetivo de promover el desarrollo y la estabilidad en el mundo; estas alianzas se han traducido en acuerdos comerciales, en intercambios de experiencias en materia de políticas públicas y en el apoyo mutuo en foros internacionales donde se debaten temas de relevancia global.
En América Latina el presidente impulsa activamente la creación de una verdadera «internacional derechista» y la conformación de un bloque de hasta 10 países latinoamericanos —incluyendo posibles aliados en Chile donde la derecha ha ganado fuerza en los últimos años, en Ecuador donde hay sectores que buscan un cambio profundo en la política nacional, en Paraguay que ha mantenido siempre vínculos estrechos con Argentina y en El Salvador que ya es un aliado consolidado— con el objetivo principal de oponerse a las dictaduras de la región que según él siguen imponiendo modelos colectivistas y autoritarios a sus poblaciones y de abrazar el libre mercado como vía para generar prosperidad, crear empleos y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos latinoamericanos que han sufrido mucho por la inestabilidad económica y política que ha caracterizado a la región en décadas pasadas.
Un fenómeno de masas y redes sociales que ha logrado trascender completamente la política institucional tradicional porque su mensaje llega a personas que nunca antes se habían interesado por la política o que habían perdido la fe en los líderes políticos; su presencia en foros de gran relevancia mundial como el Foro Económico Mundial de Davos generó un impacto digital masivo con millones de interacciones en plataformas como Twitter, Instagram y YouTube y con un sentimiento positivo superior al 80% en conversaciones en inglés que se llevaron a cabo en redes sociales y en medios de comunicación internacionales quienes destacaron su valentía al implementar políticas difíciles pero necesarias para el desarrollo de su país.
Figuras de la talla de Elon Musk el empresario sudafricano-estadounidense fundador de empresas como Tesla y SpaceX han elogiado públicamente su visión económica y su determinación para transformar Argentina proyectando una «gran prosperidad» para el país bajo su mando y animando a otros empresarios a apostar por el potencial que tiene la nación sudamericana en sectores como la energía renovable, la tecnología y la innovación; este apoyo de figuras reconocidas a nivel mundial ha contribuido a aumentar la visibilidad del fenómeno Milei y a posicionarlo como un líder que realmente puede marcar la diferencia en el escenario global.
Desde los jóvenes en Argentina que ven en él la esperanza de un futuro sin inflación y con oportunidades de estudio y trabajo que les permitan realizar sus sueños, hasta los votantes conservadores en Occidente que lo consideran un «faro de luz» en medio de la confusión política y económica que caracteriza al mundo contemporáneo, el fenómeno Milei parece haber despertado lo que él mismo llama un «renacer de las ideas de la libertad» un movimiento que va más allá de las fronteras nacionales y que ya no tiene vuelta atrás porque cada vez más personas están convencidas de que es necesario cambiar los modelos tradicionales y buscar nuevas formas de gobernar, de gestionar las economías y de construir sociedades más libres y prósperas para todos sus ciudadanos.
