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Foto de unidad del PJ en el homenaje a Antonio Cafiero

En un cementerio, y por primera vez desde que abandonó el kirchnerismo, Sergio Massa volvió a tender puentes tangibles con los intendentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que militan en Unidad Ciudadana de Cristina de Kirchner. Al homenaje a Antonio Cafiero organizado por Gustavo Menéndez en la tumba del exgobernador en San Isidro asistió no sólo Julio Zamora, alcalde de Tigre, sino también Fernando y Sebastián Galmarini. El evento convocó al peronismo de manera transversal y contó con una adhesión de Massa a cargo de Zamora, uno de los cinco oradores del acto. «Quiero, en primer lugar, transmitir el saludo afectuoso del diputado nacional Sergio Massa, tanto a la familia de Antonio Cafiero como a todos», fue el arranque de Zamora.

Lo escuchaban de Oscar Parrilli, exsecretario general de Néstor y Cristina además de ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Eduardo «Wado» de Pedro, cacique de La Cámpora, y los jefes comunales Ariel Sujarchuk (Escobar), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Walter Festa (Moreno), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Verónica Magario (La Matanza), Fernando Gray (Esteban Echeverría) y Santiago Maggiotti (Navarro). Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, se excusó por un intenso dolor en la cintura: «Me estoy yendo a infiltrar, manden saludos», fue su mensaje.

En el cementerio estuvo también la familia de Cafiero. Sus hijos Mario y Santiago, además de nietos y bisnietos. Menéndez, autopostulado para presidir el PJ bonaerense cuando termine el mandato de Fernando Espinoza -también presente en San Isidro- fue el organizador de este acto que atravesó transversalmente a todas las facciones del peronismo.

El intendente de Merlo es, además, el mediador entre Cristina y Massa. Le pone la oreja a horas de conversaciones telefónicas con la expresidente y también con el candidato a senador nacional de 1País para intentar acercar posiciones. Con Massa en caída libre y la expresidente expuesta a perder en octubre ante Esteban Bullrich, los intendentes parecen ahora decididos a tomar la lanza del PJ para promover su renovación con el massismo y el kirchnerismo adentro, pero sin Massa ni Cristina como jefes.

«Antonio Cafiero es un ejemplo a seguir, es un faro que nos tiene que guiar para reconstruir un movimiento popular que hoy lamentablemente está dividido; y que tenemos que trabajar juntos con humildad, dejando cuestiones personales para lograr construir esa Argentina que no solo el peronismo necesita, sino que necesita el país», fue el resumen del discurso de Zamora, el primer intendente en tomar la palabra luego de la apertura de Carlos Campolongo. Al jefe comunal de Tigre le siguieron Mario Cafiero, Magario y cerró Menéndez.

El intendente de Merlo anunció que tenía dos noticias malas, una buena y una promesa para ofrecerle a «Don Antonio». «Como siempre me pedía él, voy a empezar con las malas: tu hijo Mario sigue siendo de San Lorenzo y Juampi, de River; eso no lo pudimos cambiar». Después anunció que la buena era que «el peronismo no baja los brazos y está de nuevo encaminado hacia la unidad». La promesa desató la carcajada de los presentes: «Cuando ganemos la Nación y la provincia de Buenos Aires vamos a volver a visitarte, Antonio».

Cristina Kirchner también estaba invitada al acto, al igual que Massa. Pero ninguno quiso mostrarse en público con el otro en medio de la campaña para las legislativas del 22 de octubre. La expresidente había rechazado el convite porque no quería asistir a un cementerio, de acuerdo con los jefes comunales presentes. Massa no puso excusas formales, pero mandó a Zamora y a los Galmarini.

La campaña kirchnerista de Unidad Ciudadana está enfocada en rascar el fondo de la olla del peronismo. Desde concejales hasta «indeseables» aliados de Julián Domínguez o Daniel Scioli. El foco está puesto en la tropa de Florencio Randazzo luego del pase de Juan Zabaleta, intendente de Hurlingham.

La próxima semana se materializará el cambio de bando del intendente de Castelli, Francisco Echarren, quien proclamará su apoyo a Unidad Ciudadana, sumándose así al éxodo de intendentes que en las primarias de agosto jugaron con el randazzismo ante la magrísima performance del exministro de Interior y Transporte. Días atrás ya habían hecho lo propio Ricardo Alessandro de Salto y Ricardo «Pito» Casi de Colón, por lo que una vez que se confirme públicamente el pase de Echarren, el sostén del armado de Randazzo en el interior bonaerense quedará debilitado.

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