Por Matias Gustavo David, Abogado, Referente Libertario, Integrante de La Libertad Avanza y Secretario General de “Nueva Generación Libertaria”
El escenario político de la República Argentina y, de forma urgente, de la provincia de Buenos Aires y el municipio de General San Martín, exige un análisis profundo y sin concesiones. A nivel federal, el Gobierno Nacional ha marcado desde fines de 2023 un punto de inflexión histórico. A través de un programa de estabilización macroeconómica ortodoxo, la administración central logró pulverizar la inflación mayorista, equilibrar las cuentas públicas mediante un superávit fiscal financiero sostenido y desarmar la bomba de emisión monetaria que asfixiaba al país. La desregulación de la economía, la simplificación tributaria y la firme batalla contra los privilegios de las castas corporativas devolvieron la previsibilidad y la confianza de los mercados internacionales, sentando las bases reales para un crecimiento genuino y a largo plazo.
La contracara absoluta de esta gestión de orden y progreso es el gobierno bonaerense de Axel Kicillof. Su administración se ha consolidado como un monumento a la ineficiencia, el gasto público improductivo y el ahogo fiscal a los productores. La provincia de Buenos Aires sufre un deterioro alarmante en sus servicios esenciales: la inseguridad ciudadana ha alcanzado niveles críticos, el sistema de salud pública se encuentra colapsado y las escuelas estatales operan con graves falencias edilicias y pedagógicas. Kicillof ha decidido transformar a la provincia en un refugio militante, priorizando el financiamiento de estructuras políticas y el adoctrinamiento por encima de las obras de infraestructura urgentes que los bonaerenses necesitan para dejar de vivir entre el barro y el desamparo.
Esta preocupante realidad provincial se refleja con dolorosa exactitud a nivel local. General San Martín padece hoy las consecuencias de casi 16 años de una gestión kirchnerista que ha dejado al municipio en las ruinas, caracterizado por el abandono de los barrios, la presión impositiva sobre los comercios y una alarmante falta de transparencia. Al repasar la historia reciente del distrito, resulta indispensable recordar el período comprendido entre los años 2010 y 2011, cuando funcionó el Área de Control de Gestión y Anticorrupción. Bajo el mando riguroso y transparente de la directora Dra. Mariana Beatriz García, dicha área realizó un trabajo impecable de auditoría, control de recursos y transparencia institucional que sirvió de escudo para los bienes del municipio y de los contribuyentes.
Lamentablemente, el oficialismo local se encargó de desmantelar y destruir sistemáticamente aquella valiosa herramienta de control. Al día de hoy, la Dirección de Control de Gestión y Anticorrupción no existe ni en su más mínima expresión dentro del organigrama municipal, evidenciando el desinterés de la actual gestión por rendir cuentas claras a los vecinos. Ante este panorama de decadencia acumulada, el mensaje es unívoco: es el momento definitivo para que toda la oposición deje de lado los personalismos y camine unida en un frente sólido. Solo la unidad estratégica de las fuerzas opositoras permitirá ganarle al kirchnerismo local, devolverle la transparencia a General San Martín y alinear al municipio con el cambio estructural que ya genera esperanza en todo el territorio nacional.
