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Los desafíos de Valenzuela para la nueva etapa

Por Adrián Cordara, director de Infowebnoticias

Después del inolvidable triunfo del 27 de octubre, el intendente de Tres de Febrero tiene en claro que le esperan por delante cuatro años muy diferentes a los de su primera gestión. Con un gobierno nacional y provincial de otro color partidario, el jefe comunal deberá intensificar su perfil dialoguista y de gestor político para que el distrito no quede relegado. En este contexto, además, Valenzuela debería explotar su perfil municipal como lo hizo en la campaña, pero durante su próxima gestión, para depender lo menos posible o no hacerlo de los contextos nacionales, como ya sucede con otros primeros mandatarios municipales. El antes y después de la campaña para las generales.

“Logró la épica”, tituló Infowebnoticias el 27 de octubre por la noche. Desde las primarias del mes de agosto había una sensación, para muchos, de partido perdido, de derrota inevitable, de “cosa juzgada”. En las PASO, las cinco listas del Frente de Todos le sacaron 25 mil votos de diferencia a la boleta encabezada por el intendente Valenzuela en la puja local. Eso, más la enorme diferencia obtenida por Kicillof sobre Vidal y Alberto sobre Macri, pintaban un panorama poco alentador para el mandamás de Tres de Febrero.

Sin embargo, con un fuerte “movimiento de timón”, la campaña local de Valenzuela cambio de rumbo completamente y se enfocó exclusivamente en el territorio. Sin renegar de su pertenencia partidaria, el intendente municipalizó la campaña y abrió el debate respecto al corte de boleta. Invitó a los vecinos que votaron al Frente de Todos en las PASO, a no cambiar su sufragio en nación y provincia, pero sí a repensar “qué Tres de Febrero querían”. Con una fuerte presencia y charla con los vecinos en la calle, pero también con paleros, volantes, pasacalles, videos en redes sociales y YouTube, y hasta un avión que sobrevolaba el distrito con un parlante que repetía su slogan, el intendente logró una victoria en “últimos 100 metros de carrera” para el delirio de los militantes locales aquel 27 de octubre por la noche, triunfando por sobre Juan Debandi, candidato del Frente de Todos en Tres de Febrero, por 6 mil votos.

No son pocos los que creen, quizás hasta el mismo jefe comunal de Tres de Febrero, que esa intensa campaña municipal de agosto a octubre, con el triunfo consumado, terminó de formarlo como un “intendente del Conurbano”, con toda la carga que esas tres palabras conllevan. Que hubo un antes y un después.

Un jefe comunal del Conurbano, no sólo debe gestionar bien, sino que también debe ser un gran estratega político electoral. Debe ser versátil y “jugar fuerte” cuando la coyuntura así lo demanda. Debe entender la idiosincrasia local del territorio que comanda para llegar con su mensaje a los vecinos de la mejor manera. Así lo hizo Valenzuela en Tres de Febrero.

Para el adentro, en el corto y mediano plazo el intendente parece tener un panorama tranquilo. Con mayoría propia en el Concejo Deliberante y con un peronismo “herido de gravedad”  tras la derrota en las generales.

Para el afuera, la realidad es otra. Comienza una nueva etapa a partir del 10 de diciembre con nuevos desafíos para Valenzuela. Otro contexto, otra realidad política. Ya sin el respaldo partidario de nación y provincia como en 2015-2019, que facilitaron en el distrito obras como el Metrobus Ruta 8, las reformas en Barrio Derqui o la renovación edilicia en Barrio Ejército de los Andes (Fuerte Apache), entre otras.

En este contexto, el intendente de Tres de Febrero deberá incrementar su perfil dialoguista y de gestor político, porque más allá de los fondos municipales, lo que llegue de nación y provincia será fundamental para poder mantener la “maquinaria trabajando”.

El jefe comunal observa en Alberto Fernández un hombre racional, abierto y que, en principio, deja entrever que mantendrá buena relación con los actores de todos los espacios políticos. La provincia de Buenos Aires, con mayor influencia del kirchnerismo más duro y Axel Kicillof como gobernador, es una incógnita respecto a cómo será la relación con intendentes de la oposición.

Allí estará también uno de los desafíos más candentes para Diego Valenzuela. Negociar con la Provincia, pero también saber cómo continuaran cuestiones que con María Eugenia Vidal ya se daban por hechas.

Por ejemplo, el SAE (Servicio Alimentario Escolar). Desde hace unos años, el gobierno de Vidal quitó de la órbita de los Consejos Escolares y transfirió a varios municipios el Servicio Alimentario Escolar, a partir de convenios mediante los cuales la Provincia financia pero son las comunas, con un mejor abordaje territorial, quienes ejecutan el programa. Tres de Febrero es uno de los municipios que maneja el SAE desde el Ejecutivo. ¿Cómo se desarrollará esto con el nuevo gobernador? ¿Se mantendrán los fondos? ¿Volverá al ámbito de los Consejos Escolares? Este es un ejemplo de varios interrogantes que tienen algunos intendentes.

Sin dudas, otro desafío importante que tiene el jefe comunal es explotar ese perfil municipal, más fácil ahora sin líneas políticas partidarias en nación y provincia. Absorber lo aprendido en la última campaña y llevarlo adelante durante los próximos cuatro años de gestión. Para que, más allá de los contextos nacionales, lo local tenga peso específico en los comicios venideros, como sucede en Vicente López con Jorge Macri o en San Isidro con Gustavo Posse, o con los Andreotti en San Fernando para citar otro espacio político.

Por último, volviendo a mirar hacia adentro, pero a largo plazo, Valenzuela deberá pensar y generar la sucesión, como sucederá con otros intendentes que cumplen su segundo mandato consecutivo tras la ley aprobada en ambas cámaras bonaerenses en 2016, que limita las reelecciones indefinidas.

Si esto continúa de esta manera, Diego Valenzuela no podrá ir por la reelección. Deberá mantener la tropa unida y apaciguar las ganas de algún “ansioso” que ya quiere “ponerse el traje” y que genera rispideces en el equipo de trabajo. El intendente deberá separar la “paja del trigo” y elegir al mejor hombre o mujer que pueda a futuro potenciar el capital político obtenido, pero que además logre el consenso interno necesario para evitar cortocircuitos en una posible futura gestión. Si bien para eso todavía falta mucho, Valenzuela sabe que ya tiene que pensarlo a partir de este momento.

 

 

 

 

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