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Moyano: “Señor presidente, no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de la sociedad”

Con una masiva movilización que copó la avenida 9 de Julio, el camionero Hugo Moyano, junto a las dos CTA, ATE, la CTEP y partidos opositores como el kirchnerismo y la izquierda, lanzaron fuertes críticas a la política económica del Gobierno, y cuestionaron la intención de ponerle un tope a los aumentos salariales, la rebaja de las jubilaciones, el ajuste, y el proyecto de reforma laboral. Pero además dieron el primer paso de cara a una «unidad» para «frenar» la gestión del presidente Mauricio Macri en 2019.

En su discurso, el camionero sostuvo que «los gorilas no pueden estar más en la conducción del país». «Toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria por eso compañeros preparémonos para que cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática, sepamos elegir», remató.

Antes del camionero hablaron los titulares de las dos CTA, Pablo Michelli y Hugo Yasky, el líder del gremio bancario Sergio Palazzo, y el secretario general de la CTEP, Esteban Castro. Varios hicieron hincapié en la necesidad de unirse pensando en 2019.

«Volvámonos a juntar pronto si no hay respuestas, mostremos la unidad dentro de la diversidad para decirle basta a estos tipos», resaltó Micheli, al hablar de un «paro nacional».

Yasky llamó a construir «una nueva unidad del sindicalismo y los movimientos sociales contra un Gobierno que le mete la mano en los bolsillos a los trabajadores y los jubilados». A su turno, Palazzo insistió: «Hoy nace la resistencia a las políticas de este Gobierno».

Moyano fue el último orador del multitudinario acto y durante su discurso hizo una dura crítica a la marcha de la economía. Pero también negó que la convocatoria haya sido impulsada para defenderse de las investigaciones que enfrenta en la Justicia y rechazó las acusaciones sobre actitudes «antidemocráticas» y «desestabilizadoras».

«Dicen que ustedes vienen a respaldar los problemas legales que yo tengo. No estoy implicado en ningún tema de corrupción. Si tuviera un problema tengo las suficientes pelotas para defenderme», bramó Moyano desde el escenario montado sobre la 9 de Julio. Y más tarde, agregó: «No tengo miedo de ir preso. Estoy dispuesto a ir preso. No tengo miedo que me maten, estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores».

Asimismo, el camionero dijo que «la política económica que se lleva adelante es para perjudicar a los que menos tienen». «Esta movilización multitudinaria, conformada por distintos sectores políticos y sociales, venimos con un solo objetivo, es decirle al Gobierno, señor presidente no siga llevando adelante políticas que hambrean a la parte más sensible de la sociedad», agregó.

Luego, advirtió: «No vinimos a amenazar al Gobierno, no somos antidemocráticos ni desestabilizadores, somos hombres y mujeres que venimos a decirle que dejen de aplicar políticas que hambrean a los que menos tienen».

El encargado de abrir el acto, que se adelantó para antes de las 15, fue el triunviro de la CGT y líder del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid, quien leyó un documento con los seis principales reclamos contra el Gobierno. Debajo del escenario, unas 400.000, según los sindicalistas, escuchaban el acto.

Las organizaciones gremiales del transporte, en su momento clave para paralizar el país, los grandes sindicatos de servicios, como Comercio de Armando Cavalieri, y los independientes de Obras Sanitarias (José Luis Lingeri), Upcn (Andrés Rodríguez) y la Uocra (Gerardo Martínez) decidieron darle la espalda a los Moyano.

También se bajó de la marcha el gastronómico Luis Barrionuevo, quien dio a entender, a través del triunviro de su máxima confianza, Carlos Acuña, que si bien hay argumentos para marchar, la convocatoria parece más ajustada a la inquietante actualidad judicial del camionero.

La partición de la CGT en dos grandes bloques de apoyo o rechazo a la movilización profundizó hasta el límite la grieta que ya se insinuaba luego del último paro general, al punto que el propio triunviro Juan Carlos Schmid admitió hace algunos días que «el ciclo de los tres secretarios generales de la central está prácticamente agotado».

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